En los cursos de empresas se estudia lo que grandes pensadores y economistas a lo largo de la historia han opinado sobre las empresas y el mundo de los negocios, como personas de la talla de Adam Smith. Sus conocimientos han sido el fundamento de lo que hoy sabemos sobre economía y el mundo empresarial y es muy importante estudiarlo para formar las bases de nuestro conocimiento. Un pensador que llama nuestra atención desde otra perspectiva es Max Weber que hace hincapié en los aspectos organizaciones de las empresas. Se ha aducido que Max Weber sugiere una similitud entre las empresas como son hoy, es decir las empresas modernas y los sistemas burocráticos.
Tanto en las empresas modernas como en los sistemas burocráticos el ideal es la racionalización de las actividades buscando un resultado, la atención se centra tanto en la eficiencia como en la productividad. En estas dos áreas los productores no poseen los medios de producción, es decir los medios cuya propiedad ha sido incrementalmente concentrada en las manos de una élite directora. La consecución de la ganancia parece ser en este sentido, el valor supremo, un fin en sí mismo.
Sin embargo para Thorstein Veblen -para quien “el ‘sistema industrial moderno’ es una concatenación de procesos que tienen mucho del carácter de un proceso mecánico único, comprensivo, balanceado”. – las grandes corporaciones no están primariamente interesadas en llevar al máximo las ganancias a través de la producción y venta de productos o servicios. El objetivo principal de los gerentes corporativos es obtener al máximo el valor de sus inversiones. Para Veblen el capital de una empresa incluye no solo elementos materiales sino también aspectos intangibles -medido en el buen nombre o reputación de la empresa
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